|
Una gran cantidad de Cabalistas trabajan, aun hoy, en el reclamo de que
la Cábala fue un cuerpo de conocimiento esotérico dado a Moisés en el
Monte Sinaí, asociándolo así, al mismo principio de las Leyes judías. La
sugerencia es que Dios dictó los cinco libros de la Biblia para Moisés,
y entonces proveyó una llave secreta para su interpretación.
Otra tradición (popularizada en el siglo quince) y enseñada por la
Golden Dawn a sus miembros, manifiesta que la Cábala fue primero
provista por ángeles para Adán, como la manera de regresar al paraíso
después de la Caída. MacGregor Mathers cita a Christian Ginsburg en su
introducción del libro “La Cábala Se Quitó el Velo”:
La Cábala fue primero enseñada por Dios, por sí mismo, para una compañía
selecta de ángeles, quien formó una escuela de teosofía en el Paraíso.
Después de la Caída los ángeles, graciosamente le comunicaron esta
doctrina divina al niño desobediente de la tierra, para proveer los
medios de regresar a su felicidad y nobleza primitiva.
De Adán pasó a Noé, y en ese entonces a Abraham, el amigo de Dios, quien
emigró hacia Egipto, donde el patriarca dejó una porción de esta
doctrina misteriosa fuera, ya que en parte se filtró a los pueblos
vecinos. De este modo, los egipcios obtuvieron algún conocimiento de
cábala, y las otras naciones del Este lograron introducirla en sus
sistemas filosóficos. Moisés, quien aprendió de toda la sabiduría de
Egipto, fue primero iniciado en la Cábala en la tierra de su nacimiento,
pero se volvió más experto durante sus andanzas en la tierra salvaje
cuando él no sólo le dedicó a la Cábala las horas libres de los cuarenta
años en el desierto, sino las lecciones (admitidas por la mayoría) de un
ángel.
Por la ayuda de esta ciencia misteriosa el donante de la ley fue
facultado para solucionar las dificultades que se levantaron durante la
conducción de los Israelitas, a pesar de los peregrinajes, guerras y
frecuentes sufrimientos de la nación. Él, silenciosamente asentó los
principios de esta doctrina secreta en los primeros cuatro libros del
Pentateuco, pero los comprimió en el libro de Deuteronomio.
El segundo siglo fue testigo de la asociación de una gran cantidad de
tendencias, y Scholem dice rotundamente: "La Cábala en su significado
histórico, puede ser definida como el producto de la interpenetración
del neoplatonismo y Gnosticismo judío".
Estos estudiosos rastrean las fuentes reales de ideas, que se disputaron
por generaciones, la cuál es la base de la Cábala Hermética moderna. Lo
que es importante reconocer es que no se necesita invocar la cortina de
humo de la "tradición oral secreta" en la mayoría de los aspectos. La
mayor parte de los estudiosos que han contribuido a la Cábala han sido
muy explícitos acerca de su trabajo y de sus fuentes.
EL SEPHER YETZIRAH (EL LIBRO DE FORMACIÓN)
Este libro de seis capítulos muy breves, que data del siglo sexto A.D.,
es la piedra angular de literatura Cabalística, y el documento en el
cual la palabra Sephiroth aparece por primera vez. Es un trabajo
que describe la creación del universo en términos de las letras del
alfabeto hebreo, y en términos de números simbólicos, lo que
indudablemente verifica una relación con los neopitagóricos (Neopitagóricos, que se inician en el siglo I a. C. con
Nigidio Fígulo y continúan durante los siglos I y II d. C. con Apolonio,
Moderato, Nicómaco, Numenio y los llamados escritos herméticos).
El Sepher Yetzirah
es aparentemente una suma total de anteriores ideas en el misticismo
judío, similar en forma al gnosticismo y al Pistis Sophia. (La Pistis Sophía es el libro sagrado para los gnósticos, es la Biblia
gnóstica, es el libro cumbre de todas las doctrinas gnósticas y se
divide en 148 capítulos. Por designios del destino, los textos
originales griegos del libro sagrado de la Pistis Sophía y cuya
antigüedad se remonta al siglo III, desaparecieron y no se han podido
encontrar).
La intención y el origen preciso del Sepher Yetzirah es cuestión
de especulación. Un escritor anterior al siglo diecinueve, con todas las
buenas intenciones, sugirió que este texto místico no fue nada más que
un libro de gramática ya que "la gramática del hebreo principalmente
contiene no sólo las reglas fundamentales de ortografía hebrea, sino
también un recuento del origen de las letras y números". Por Supuesto,
esta teoría no debe ser tomada en serio, sólo demuestra los extremos de
interpretación a la cual los documentos Cabalísticos han sido sometidos.
Por otra parte, El Sepher Yetzirah es un trabajo muy difícil y
obtuso, así que este extracto exige un acercamiento atípico a nivel de
la literatura. Y, cuando se usa en concordancia con el Tarot, el trabajo
se vuelve notablemente comprensible.
Idealmente, el Sepher Yetzirah debería ser leído en el hebreo
original, aunque varias traducciones están en inglés.
CONTINÚA CON EL ÁRBOL DE LA VIDA
|